LA MIRADA DESDE LA ESCASEZ, LA MIRADA DESDE LA ABUNDANCIA

Hoy domingo, día de mercado en mi pueblo, he ido a comprar el pan a mi panadería habitual y me he sorprendido al escuchar decir a la dependienta que durante la próxima semana -con dos días festivos nacionales por medio en martes y jueves- abrirán en su horario normal. He pensado: “La gracia que les hará a las chicas estar allí los días de fiesta”.
Por otro lado he pensado: “Claro que visto de otro modo, pues tienen un trabajo con el que se ganan un salario!” y me he acordado de esa frase hecha “Es lo que hay y da gracias...”
En ese momento he comprendido que hay dos posiciones desde las que podemos valorar las cosas, los hechos, las personas.
Una posición es la mirada desde la ESCASEZ, desde donde cualquier cosa que podamos obtener o ganar se convierte en grandes cosas, en grandes logros, como por ejemplo estar en la calle sin casa ni trabajo y conseguir un empleo que por precarias que sean las condiciones, permite conseguir un dinero.
Otra posición es la mirada desde la ABUNDANCIA, punto desde el cual aspiramos a lo máximo de lo máximo y todo aquello que no se aproxima a ese objetivo, supone una nimiedad, algo irrelevante, insignificante.
Constatando estas dos posiciones como una polaridad, ESCASEZ-ABUNDANCIA, he concluido para mis adentros que quizá resulte interesante contemplar las cosas, los hechos, las personas desde ambas posiciones porque observar desde la escasez hace que cualquier pequeño logro sea un regalo y porque observar desde la abundancia da dirección para tomar los pasos hacia la plenitud.
Ambas miradas juntas se convierten en un andar con agradecimiento por cada pequeña cosa, apuntando hacia lo grande.

Mª Rosa Parés Giralt
www.saludcreativa.com

LA TERAPIA COMO RELIGIÓN

Veo que a veces, en el mundo de las terapias, hay quien se las toma o toma una determinada como si se tratara de una religión. Lo ve todo a través de esa terapia, la aplica sí o sí en la circunstancia que sea, a cualquiera, porque se convierte en un filtro que utiliza constantemente.
Parece que cualquier tipo de terapia puede acabar siendo un modo para percibir el mundo: gestalt, eneagrama, constelaciones, biodescodificación, reiki, ho’oponono, reconexión, amor universal, cualquiera de ellas que si en un principio pueden ser poderosas herramientas para abordar el mundo interno de las personas y las relaciones, con la obsesión de ver todo a través de ellas se convierten en corsés rígidos con los se pretende que encaje todo alrededor.
Sospecho que es una manera más de agarrarse a algo por el miedo que da lo desconocido, el no saber, el vacío, el estar sin prever ni calcular, ni controlar por supuesto, el verse a uno mismo, al mundo y a los demás sin más, con ojos desnudos.
Creo, desde mi propia percepción, que hay momentos para aplicar técnicas, terapias y recursos que dominemos, y hay momentos en que lo que toca es SOLTAR LA TÉCNICA, SOLTAR LO QUE SABEMOS, quedarnos quietos sin poner ni decir nada, SOLO ESTANDO con uno mismo, con el mundo, con los demás, VIENDO sin filtro o con el menor filtro posible.
A eso se le llamo yo ENCUENTRO, ENCUENTRO GENUINO, ENCUENTRO DE ALMAS tal vez... sólo eso, encontrarse con uno mismo, con el mundo, con los demás, con visión desprovista de mapas, referencias, ideas preconcebidas (aunque su origen sea milenario) y dejarse estar ahí, y dejar que ocurra lo que tenga que ocurrir, sin más.
Esa es mi pretensión: aplicar la técnica para soltarla y dejarme estar.
Lo dice C. Jung en una cita que se le adjudica: “Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”.

Mª Rosa Parés Giralt
www.saludcreativa.com

AMA TUS PENSAMIENTOS Y MIRA LO QUE TE CUENTAN

Me encuentro que diversos estilos de meditación/contemplación enfocan la práctica en dejar pasar los pensamientos, no agarrarse a ellos, no hacerles caso, dejar que se desvanezcan, o sea, no atender a su contenido... Digo yo que si esos pensamientos ocurren en mi mente pensante, algo tendrán que ver conmigo, de algo me estarán hablando, algo me revelarán, algo significarán...
Aunque sea puro ruido mental, jaleo de cosas que he hecho, que no he hecho, que me han hecho, que no me han hecho, cosas relacionadas con la actividad cotidiana, cosas sin sentido, eso tendrá algo que ver conmigo. Si lo escucho y atiendo, tal vez me dé cuenta del poder que he otorgado a las palabras o a la actitud de alguien, por ejemplo, cosa que a veces me pasa. Si no escucho y sólo me centro en dejar que pase sin ver su contenido, no aprenderé nada, no podré llevarme la información que contiene.
Es como si me duele la cabeza y me tomo algo para que pase sin atender lo que hay detrás de ese dolor. Posiblemente se reproduzca una vez, otra vez, otra... si escucho a mi dolor de cabeza, lo miro, lo atiendo, a lo mejor me doy cuenta que me estoy sobrecargando con un tema de trabajo y que me conviene mesurarme para no provocarlo de nuevo.

TRANSITAR PARA SANAR, SANAR PARA SOLTAR

Este mes de agosto pasado realizamos un hermoso trabajo personal para sanar... empezamos por tomar conciencia de cómo estaba nuestra parte más frágil y vulnerable, esa parte relacionada con nuestra tierna etapa de pequeñas y pequeños, rescatando sensaciones, emociones, tensiones, confusiones, dolores, heridas... no porque sí, no porque se nos antojó fijar nuestra atención en pleno meollo nuclear de nuestra vivencia como niñas y niños... fue con una mirada de amor, de acercamiento, de asomar la conciencia a ese lugar que pareciera remoto y que en realidad traspira por cada poro de nuestra piel, para tomar esa fracción nuestra tierna que “grita”, que tiene necesidad de ser atendida, para verla, para ocuparnos, para acariciarla, para encontrarnos con nosotros mismos, para atendernos en la demanda que hacemos a los demás y al mundo desde la edad adulta y que en realidad corresponde a esa parte niña y niño. Para, en definitiva, hacer las paces con nosotros mismos.
SOLTAR requiere SANAR lo pendiente... SANAR requiere TRANSITAR por lo pendiente... con lo que hay, con la templanza de un adulto maduro, con confianza, con una mirada de amor tal cual se mira a un bebé (si no llegamos al amor, con el mayor cariño y respeto posibles).
Mi experiencia de este trabajo fue sentir amor. Fue ver, ver de otra manera a todas y todos los que nos metimos en este viaje, creo que fue algo así como ver a través...
Y luego, luego de escuchar y tomar, entonces vino la CELEBRACIÓN! Vino la parte curiosa, traviesa, creativa, expansiva, inquieta, juguetona, libre, que habita en el infinito potencial de las niñas y los niños amados...
Profundamente AGRADECIDA.

Mª Rosa Parés Giralt
www.saludcreativa.com

SI NO ME GUSTA ALGUIEN, NO NECESITO DESTRUIRLO

Me parece que he mamado desde pequeña esa hostilidad, en menor o mayor grado, que sale a chorro contra alguien o contra varios cuando no es o no son como uno quiere, espera, desea que sea o sean.
Sí, esa hostilidad que puede pasar por un simple pensamiento despectivo o de desprecio, a un juicio peyorativo interno o verbalizado, expresiones groseras, insultos, discusiones, peleas...
Lo más usual es que no todo el mundo nos caiga bien, nos guste, nos complazca y tengamos ideas afines, busquemos las mismas cosas, luchemos por la misma causa, etc. Más bien vamos topando, viendo, escuchando, la forma de ser y hacer de otras personas que difiere mucho de la nuestra.

CRECIMIENTO PERSONAL "A CAPPELLA"

Soy de esas personas que hemos llegado a la conclusión que el desarrollo personal es más un tema de proceso que un asunto de “técnicas” para ser feliz.
Veo charlas, anuncios de cursos, libros, frases, que solucionan en un plis plás el malestar interior o la falta de desarrollo de recursos personales... y muchas personas interesadas en “solucionar” su vida ya!
Lo de solucionar la vida ya, se entiende: cuando se lleva una piedrecita o unas cuantas en el zapato, o en ambos, el deseo de quitarlas cuanto antes es imperante! Claro está que una cosa es quitarse una piedrecita y otra muy diferente es quitarse un trauma que está incrustado hasta la médula de los huesos (no me parece muy exagerado), sentirse bien de verdad con una misma/uno mismo a solas en el silencio, sin tele ni ninguna distracción, digerir y gestionar la tristeza, la rabia o el miedo que se lleva a cuestas, incluso digerir y gestionar la euforia compulsiva, atreverse a tomar contacto genuino, auténtico, con alguien o con otras personas, contenerse o soltarse, decir no o sí cuando toca... son sólo algunos ejemplos que no se solucionan con la magia de las palabras, los gestos o los rituales.
Esto último está bien para calmar, inspirar, recordar la dirección hacia donde queremos ir, para ser conscientes que la vida “son dos días” como se suele decir, que estamos de paso y hay que pasarla bien.

NO PODEMOS DEVOLVER LAS MANZANAS AL ÁRBOL (NI LAS BUENAS NI LAS MALAS)

Esta semana vino A.L. a terapia. En el transcurso de la sesión, puso énfasis en lo mucho que le había ayudado su madre y la deuda que sentía hacia ella hasta tal punto que se sentía incómoda, que no podía sostener haber recibido tanto de esa manera. Habló de cómo devolverle esa gran atención y dedicación que tuvo su madre para con ella.
Por un lado le comenté que a mí, como madre, no me gustaría que mi hija se sintiera en deuda por todo lo que yo pueda darle. Simplemente lo hago porque quiero, porque me nace así, porque la amo, no hay más.
Por otro lado recordé el fundamento de las Constelaciones Familiares: tomar lo que nos dieron nuestros padres, agradecerles y honrarles teniendo una buena vida.
Después de explorar y trabajar en la sesión sobre el tema, se puso en evidencia, por un lado que A.L. quería ocuparse de su madre allá donde no hacía ninguna falta, en sus asuntos personales como si la madre fuera desvalida no siéndolo en realidad para nada, y por otro lado se reveló que A.L. quería controlar la situación porque lleva muy mal lo imprevisible, la incerteza de lo que pueda venir.
Posteriormente, cuando ya marchó y estaba yo conmigo procesando lo que había salido, me vino una imagen y una comprensión relacionadas con querer devolver a nuestros padres lo que nos dieron: ES COMO UN MANZANO, INTENTA DEVOLVERLE LAS MANZANAS QUE SE HAN DESPRENDIDO, RESULTA IMPOSIBLE.
Así, si hemos recibido hermosas manzanas de ellos, sólo podemos tomarlas y hacer algo bueno con ellas. Tal vez compartirlas o darlas, a nuestro turno, a nuestros hijos o proyectos.
Y si recibimos manzanas no tan hermosas, lo mismo! No podemos devolverlas al árbol de la vida, toca tomarlas y hacer algo bueno con ellas, igual (que sí es posible para los que duden).
Como sea, las manzanas que nos dieron, es imposible retornarlas. Tanto si fueron bellas y lozanas como pequeñas o marchitas, el árbol no acepta devoluciones! Así que sólo está en nuestras manos qué hacer con ello.

Mª Rosa Parés Giralt
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LAS COSAS SON, ANTES QUE NADA...


Frente a la sensación o la impresión de majestuosidad que puede producirnos un paisaje, un árbol, una flor, una persona, un objeto, una situación, antes de ponernos a describir lo que creemos que son poniendo etiquetas como nombres, edad, origen, características, etc., antes que nada LAS COSAS SON, suceden y ocurren primeramente fuera de todo control mental, lingüístico y tasador que pueda ponerse en marcha cuando quedamos impactados, o incluso normalmente en lo banal y cotidiano.
Antes que mi nombre, Rosa, yo soy. Antes que el nombre adjudicado a todo lo que percibimos, eso es. Los nombres, las descripciones, los etiquetajes no son eso que sucede.
Parece claro y evidente pero tantas, tantas veces, hay personas que pasan a explicar sin experimentar, sin conectar realmente con eso sobre lo que hablan, sin vivenciarlo, sin sentirlo, creyendo además que al llamarlo por “su” nombre -ese que en la mayoría de casos ni se sabe quien y por qué se le puso- saben lo que es.
Nada más lejos de la experiencia, hablar sobre algo aleja de ESTAR con ese algo.
Y parece que, por lo general, cuesta estar en silencio, callados, sin nombrar, estando verdaderamente con lo que tenemos delante de las narices. Porque de eso se trata, de sentir, de percibir, de conectar, y luego, sólo luego y si hace falta, poner la palabra.
Diría que se ha quedado por el camino o no se ha potenciado esta cualidad, que la tendencia es a controlar con la mente (control totalmente subjetivo e imaginario) en vez de poner la atención en la experiencia del encuentro con lo que nos rodea y con lo propio.
La palabra, los montajes descriptivos sobre las cosas deberían ocupar el segundo lugar... primero está la conexión y la vivencia, luego las referencias cuando éstas resulten útiles y tengan función de ayuda.
Me parece que vivimos en el mundo de las palabras, las ideas, las creaciones y de poca conexión con lo que anda pasando...
Sugerencia: la próxima vez que algo te impresione, míralo, escúchalo, tócalo (si es posible), siéntelo y deja el ronroneo de catalogación en segundo plano.

Mª Rosa Parés Giralt
www.saludcreativa.com

¿QUÉ ES TENER ÉXITO Y QUÉ ES FRACASAR?

Tengo la sensación que generalmente percibo el éxito y/o el fracaso respecto a lo que logran o no logran las personas que me rodean o aquellas que son importantes para mí.
Me explico: si todas las personas a mi alrededor no sobresalen con algo especial que hayan alcanzado, sea sexo ideal, trabajo fantástico, reconocimiento, fama, dinero, etc., y más o menos no destacan, posiblemente pueda sentirme bien o en todo caso no sentirme mal porque yo no haya alcanzado esas cosas.
Sin embargo, en el momento que alguien significativo en mi vida destaca por un logro, en ese momento se pone en marcha mi “termómetro” del fracaso porque yo no he alcanzado eso o algo parecido. Supongo que porque me comparo y especialmente, porque el medidor de mis logros y fracasos lo pongo fuera de mí en lugar de ubicarlo dentro de mi, de considerar por mí misma cuáles considero éxitos y fracasos en mi recorrido.
Por otra parte, cuando dirijo la mirada hacia dentro, más bien se me empiezan a caer las valoraciones... cuando me doy cuenta que la existencia ocurre por sí misma, que yo no me di la vida, no construí “mi” cuerpo ni todas las posibilidades y potencialidades que alberga. Entonces, algo cambia en mi percepción y asoma un intento de impulso a rendirme con lo que soy, lo que hago, lo que sé, rendirme a la existencia haciendo y Sabiendo que me debo a algo mayor que me hizo, que me mantiene viva... para algunos Dios, para mí aún no lo sé pero en todo caso una Inteligencia o algo increíble.
Entonces las cosas cambian, los éxitos y los fracasos se hacen relativos, lucho pero tal vez con menos expectativa, anhelo pero con menor sufrimiento, insisto a la vez que observo a mi alrededor, respiro, me tomo el té, disfruto y agradezco.

Mª Rosa Parés Giralt
www.saludcreativa.com

LA DIFERENCIA ENTRE NECESIDAD, GANAS Y DESEO

Soy de las que, bastantes veces, por seguir un deseo me he complicado la existencia.
Recientemente escuché a alguien hablar sobre el deseo desde la vertiente budista. Luego, me estuve preguntando, ¿qué alimenta al deseo, qué lo genera? La respuesta que me surgió, es la mente... supongo que porque ya lo había oído, sólo que esta vez se me hizo más evidente.
Empecé a comprender que TENER GANAS de algo, de alguien, de una situación, de una cosa, de un objeto, es una respuesta que aparece de forma natural en la interacción con el mundo y con los demás. Se dan momentos, cosas, lugares, que resultan apetecibles para el cuerpo, la mente y la emoción o para alguno de los tres, como si entrara hambre de eso. Hasta aquí bien con las GANAS.

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